Es la infección ósea producida por la llegada de gérmenes patógenos por vía hematógena a la metáfisis de los huesos largos o a la esponjosa de los huesos cortos que tiene una evolución rápida, horas o días. Esta definición, que excluye las infecciones producidas por exposición ósea (por una fractura o por un abordaje quirúrgico) está marcando algunas características propias que se ven exclusivamente en el niño.
Los niños aventajan en número a las niñas, en proporción de 6 a 4 o 7 a 3 según diferentes estadísticas. La explicación es la diferenciación de las actividades físicas; los niños más activos físicamente y acostumbrados a un tipo de juego más agresivo y expuesto a los traumatismos, produciría las condiciones locales favorables para el asentamiento de la infección.
Los miembros inferiores son asiento en una proporción notoriamente superior a los miembros superiores u otras regiones del cuerpo, hecho que reafirmará el concepto de la exposición a traumas. A su vez, las metáfisis más fértiles son asiento con mayor frecuencia de los procesos infecciosos, de modo que en el miembro inferior la extremidad distal del fémur y proximal de la tibia, y en el miembro superior la proximal del húmero y la distal del radio son los lugares preferidos.
Si bien a cualquier edad se puede padecer una osteomielitis hematógena aguda (OHA), es luego de los cuatro a cinco años cuando se incrementa el número para tener su pico alrededor de los 10 años.

