Los estudios de coste-efectividad comparan los costes y los resultados de salud que se derivan al adoptar un programa sanitario comparado con métodos alternativos. Por ejemplo, cuando comparamos las fracciones de coste-efectividad de un programa de reducción del colesterol con las fracciones de otro programa (detección y tratamiento de la HTA, cribado del cáncer de mama) se puede determinar si el programa considerado es interesante o no desde el punto de vista de los recursos sanitarios. Una ratio de coste-efectividad por debajo de 20.000 dólares por año de vida ganado se considera positiva (por ejemplo la utilización de bloqueadores beta o de hipolipemiantes en prevención secundaria). Una relación de coste-efectividad entre 20.000 y 50.000 dólares por año de vida ganado se considera aceptable (por ejemplo la realización de bypass coronario en enfermedad de 3 vasos). Entre 50.000 y 100.000 se considera alto y, por encima de 100.000, es inaceptable. Respecto al tratamiento hipolipemiante se ha observado que en varones hipercolesterolémicos entre 45-49 años de edad, fumadores e hipertensos, el límite de coste-efectividad va de 17.000 dólares a 80.000 dólares, dependiendo del fármaco utilizado. Si el paciente tiene sólo hipercolesterolemia moderada sin otros factores de riesgo (pacientes de bajo riesgo), la fracción de coste-efectividad para un tratamiento farmacológico es superior a los 90.000 dólares por año de vida salvada. Otras estimaciones hechas son las siguientes: la utilización de estatinas en hombres hipercolesterolémicos entre 55 y 64 años sin otros factores de riesgo costaría alrededor de 93.000 dólares por año de vida ganado; en hombres y mujeres jóvenes con hipercolesterolemia moderada o con otros factores de riesgo excederían los 100.000 dólares por año de vida ganado.


